jueves, 5 de mayo de 2011

tengo dos cosas que decir acerca de lo que digo:

esto es una catarsis
la belleza exterior muere antes que la esperanza

Lo hice bola y lo tiré al cubo de la basura…

Me acuerdo que yo no te amaba / tú te metiste entre entre mis cejas con uno de tus trucos / usaste artimañas de mujer… / pintura / perfume / vestidos / peinados / abrazos / y un beso robado por acercarme al fuego. Sinceramente me levantaste cuando me hallaba en el suelo / eso es ventajoso… / aún así te creí y me drogaste con tus labios llenos de nicotina / de tus toxinas kriptónicas / de tu escándalo / de tu voluntad por meterte en mi mundo… / desconocía tus fines / aún así me robaste / a la mitad de todo sufrí un síndrome de Estocolmo. Durante 40 semanas me tapé los ojos / viví tu realidad / viví mi mentira / aún consiente de ello me dejé llevar siempre por tus artificios / me enamoré de tu intensa forma de amar / aunque fuera mentira… lo hacías muy bien / …lo hacía muy bien. Aunque mis musas durmieran / dormía mi inspiración real / dormía mi alma / dormía mi esencia / … / poco a poco casi moría / reclamaba la vida / aún así… me lo creía.

Poco a poco fuimos una sola vida / el verano fue lindo… he de admitirlo / éramos algo muy cercano a una pareja hecha y derecha / desayunaba en tu casa / iba al trabajo / te compraba regalos / hacíamos el amor / me preparabas  comida / peléabamos / nos reconciliábamos / peléabamos / nos reconciliábamos / íbamos al cine / de compras / hacíamos cosas ordinarias / hablaba con tu madre / salíamos con tu madre / me cortabas el cabello / salíamos a fiestas / … / sin embargo… / también te conocí un poco más / ¿eras acaso tan feliz conmigo que querías tenerme siempre a tu lado? / ¿todo el tiempo? / no notaba que yo ya era de tu propiedad / … / terminó el verano / terminaban mis finanzas / comenzaba la escuela.

En este capítulo tuvimos la peor racha de todas / intenté dejarte varias veces / me convencías de lo contrario / pero yo estaba convencido de mi pasado / por duro que fuera / conocimos las dificultades / rompí el récord de decepciones / … / después de varios intentos y la navidad del 2010… / todo empezó a morirse y volverse otra cosa / puras obsesiones / primero tuyas / luego mías / lo pintaste trágico y negro / y hoy en día sigues mintiendo… de la misma forma / igual de bien / pero ahora es para molestarme / deberías soltarme ya / debería soltarte ya / tengo que desintoxicarme de tus sustancias tóxicas / y evitar las cenizas que quedaron del fuego que hubo entre nosotros / cenizas que asfixian / debería evitar tus abrazos / y tus groserías / vete a un lugar donde no me entere más de ti / ni de tus artimañas / pintura / perfume / vestidos / peinados.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Me pregunto si es algo natural

Odio las resacas de los noviazgos… terminas una relación y como quiera que sea algo se queda ahí atrapado… o quizá es como el mito de las fotografías en el que te roban el alma. Es odiosa esta parte del proceso pero después de todo, parece que no soy el único que se afronta a estas cosas.

Lo que -resumiendo- me ha pasado hasta el día de hoy en cuanto noviazgos es que después queda esa sensación de que algo se quedó abierto, y aún cuando pudo ser uno mismo el que decidió acabar con todo siempre resulta difícil afrontar la presencia del otro. Se te doblan las rodillas y caes antes esa "tentación" que más bien es producto de la costumbre… desprenderse del contacto físico no ha de ser tan fácil.

En fin… ¿por qué siempre después de terminar algo así siempre sucede que uno recae en dar besos e incluso volver a hacer el amor? el problema es corresponder o bien ser correspondido… es una cosa de alta exigencia de fuerza de voluntad… más bien si me ha sucedido es por esa falta de fuerza.

Métodos poco ortodoxos

Soy… digamos… un médico… cuyo nombre no les revelaré, pues el día de hoy me encuentro en un lugar desde el cual no podré darles consulta… pero he de decirles que mis pacientes me conocieron por mi métodos poco ortodoxos para curarlos. Algunas veces ni siquiera se han atrevido a llamarme médico, algunos me han llamado mago, curandero, brujo, loco, enfermo, orate… y un sin fin de etcéteras tanto ofensivos como halagadores.

Ahora que me encuentro fuera del ejercicio de mis servicios les contaré una historia, pues ya no me queda cordura suficiente, y me atrevería a decir que mi porción de lucidez es mínima. Este fue uno de mis últimos casos tratados, que digamos que funcionó casi a modo de conejillo de indias, pues experimenté con cerca de una docena de pacientes con el mismo método… pero sólo este me escribió sus resultados y seguimiento… es una persona sumamente aprehensiva y se toma todo muy en serio… le doy la razón: es un loco obsesivo.

Cuando se hizo mi paciente llegó a mí de unos veintitantos años, aunque a decir verdad lo sé porque me lo dijo, lucía bastante joven y hasta me daba cierto aire de adolescente. Llegó quejándose de una obsesión que le agobiaba… una obsesión por los traseros femeninos… y por los senos. Él dijo haber perdido la cabeza después de "haber perdido una enorme y lindo trasero"… yo supe exactamente a qué se refería.

Será que lo juzgué por la cara pero supuse que era un maniático sexual de esos que un día descubrieron que había mil maneras de tener sexo y parece que las había experimentado todas… como se había quedado con ganas y esa mujer ya no era más para él sufría ataques de ansiedad y ya tenía las uñas y el cabello hechos un desastre, así que -aprovechando que ahora está de moda el sufijo "terapia" para todo- le recomendé la masturboterapia.

Le dije: muy bien… te voy a recomendar que te masturbes, todo el día todos los días hasta que te aburras de ello. Le di una tarjeta con descuentos para una tienda de cine para adultos y amablemente lo despedí de mi consultorio no sin antes darle un par de palmadas en la espalda. Me senté un momento en la sala de espera y me partí de la risa hasta que unos colegas -lo supe por su uniforme blanco- tocaron a mi puerta y me llevaron a dar un paseo.

A juzgar por las cartas que me envió después con su seguimiento -el cual jamás recuerdo haberle pedido- este muchacho jamás se curó.