lunes, 29 de marzo de 2010

póstumo

hoy me despido de mi barco y lo dejo ir lejos, no sin antes volver a la orilla por gracia del viento, que me sopló que en ese río nadie iría a rescatarme ni vería peces nuevos, no pescaría, no se disiparía la neblina... aunque de hecho, la voz del viento le hizo disipar. Ahora sé que aún me siguen importando un cacahuate las sirenas y las cosas de ese lindo charquito. Me llevo mi caña y no dejo una nota más; me mudo de casa, y reparo mi alma, y compré un pegamento para el corazón, que a fin de cuentas es un músculo, pero que algo sabe de sentimientos, si no la bilis... seguro es el hígado el que ama... en fin... mañana reparo mi alma, y que el corazón ya no lo pegue alguien más... eso es un mero ritual, yo digo "hágalo usted mismo"