viernes, 22 de enero de 2010

Un largo sábado (16-17/01/10) Parte 2

Finalmente están todos los que en el camión deben estar, y aunque sobran lugares el camión da marcha y muy a salvo sales fuera de la ciudad, este viaje será ameno, vas con tus amigos y ríen de su propio humor y bromas locales, es algo agradable aún más cuando volteas al televisor del camión y ves uin fragmento de Vaselina, esto comienza a ponerse interesante/los videos avanzan, entonces ya estás gozando de un humor muy ochentero, con YMCA y Machomen... es tan kistch, ja, ja, esto es tremendo y es gracioso, ver a un apache, un bombero, un vaquero, un motociclista... es muy divertido, sobre todo el hecho de compararlos con Throbbing Gristle o cualquier banda de música industrial, son un parodia bastante parodiable, son alegres, tan gays, tan ochenteros... y las cosas se ponen aún más serias con Divine, esa referencia indirecta a Genesis P. Orridge y Paquita la del Barrio, no deja de ser gracioso su enorme cuerpo y su entintado sexual, sucio y morboso... sólo pensaba "los ochenta son como un período de desinhibición social, la cultura no cayó, sólo se transformó en otra cosa, que es inevitablemente divertida y grotesca... en realidad lo disfruté.

Durante el trayecto casi me olvido de mirar el paisaje, que seguramente era una cosa impactante, y vaya que lo fue... literalmente estuve en el cielo y me alegré de no estar muerto, sino sólo bromear acerca de ello, en verdad estuve arriba de las nubes, internado en una montaña, destellos de sol y ni un sólo tinte gris, ni un sólo tinte de urbanidad... esto fue grandioso, sin mencionar esos paisajes tan irreales para mí, un chico de ciudad donde todo parece falso, y todo es falso... decir que se veía como alta definición me hizo sentir estúpido, pero en realidad pensé eso, jamás había visto esos paisajes y fue ridículo hacer esos comentarios, sobre todo tan emocionado como en ese momento/entonces no me di cuenta cuando ya habíamos llegado al último destino... el "valle sagrado", un valle bastante profanado con concreto y albercas... sin embargo, algo de paradisiáco tenía, y no me refiero directamente a los bikinis o las palmeras puestas ahí intencionalmente... además aún no habían bikinis a la vista, pero sabía las implicaciones de acampar cerca de la alberca. Y casi omito los detalles de la entrada y la tortura de ser revisado y esperar con cosas tan pesadas y estorbosas... pero no hay de otra, pedí participar, y quise ser anti-músico, he ahí las implicaciones de no tener tu propia Van donde cargar tus cosas... dentro de un par de horas estaría haciendo mi acto, el acto de la gente molesta, el acto del ruidista, la antagonía de la música, que a falta de ser rítmico es bastante magnético para el ojo humano, tan influenciable y morboso/Aún recuerdo algunas palabras previas cruzadas entre "cedartianos" y nosotros, la primera es "¿de qué CEDART vienen?" y otra era "pero... cómo que música sin ritmo.. eso no se puede, ¿o sí?" evidentemente se los demostramos... si no música, sí sonido, sí otra forma de expresar mi asco, mi odio, mi amor, mi deseo, mi inconformidad... es un acto catártico, salvaje, humano y libre, no es rock&roll.

Después de tanta charla previa entre integrantes del colectivo, llegó la hora y comenzábamos el movimiento, y como previo un actor hippie, muy típico de Coyoacán, dimos entrada a nuestro momento, que, claro, se fue esfumando ilegalmente, ya que nos quitaban el tiempo poco a poco hasta dejarnos muy inconformes, no fue nuestra culpa, pero nos hicieron tomar una decisión... un jam... pero ¿qué es un jam? es un improvisación entre dos o más bandas... y entonces ¿qué pasa si estás dos bandas que conforman un jam hacen ruido?... respuesta: un caos...

Un largo sábado (16-17/01/10) Parte 1

Casi a petición del público que le dedica su valioso tiempo a este blog, me digné en recordar a casi una semana de haberme tomado un merecido descanso de tan árido trayecto a una catarsis momentánea de la tensión del tráfico, el smog, los edificios, el 7Eleven, los cafés de 7Eleven, las emulaciones new-yorkinas del centro de la capital mexicana. Una árida semana de ir y venir, lidiar con cambios de horario, imprevistos incesantes, incoformidades y agotador trabajo de dar la cara de ejecutivo eficiente con escasas horas de sueño. A veces uno mismo es capataz de su propia existencia, y te consigues problemas gratuitos nada gratos, y decides llevar a cabo una labor de maquilar los discos para un colectivo en el que no es tuyo pero le depositas todo tu esfuerzo y tu tiempo, incluso tu dinero... claro, a esta altura del texto aún es una labor desinteresada por el arte libre.

Al fin llega el esperado y tan trabajado fin de semana, y el viernes por la noche te esperan en casa queridos familiares... para pasar la noche divirtiéndose en familia... vaya momento tan lindo, al día siguiente tendrás que levantarte muy temprano para que el camión no te deje... es obvio que llegar tarde sería el peor error de tu vida, ya que te rompiste la espalda toda la semana, sería una pena. Por eso dormiste tres horas y corres aún con el miedo, porque en la ducha te quedaste medio dormido y antes de estar ahí perdiste dos horas, en el afán de recuperar algunas horas perdidas de sueño... lo vas a necesitar...

En fin... la mañana del sábado te levantas a las 4:30 de la mañana, calientas el agua, pierdes dos horas durmiendo "15 minutos más" recuperas la conciencia y te duchas durante veinte minutos, ya que te quedas medio dormido y te enjabonas de manera lenta, te vas antes que todos y vas ligeramente retrasado, subes al camión, llegas al metro y te esperanzas a que podrás llegar más rápido de lo que siempre llegas, estás cerca de tu primer escala en tu destino y el metro se toma su tiempo, tiempo que no puedes perder, sales, tomas un taxi, este no sabe a dónde vas y te ubica a una hora de distancia, lo corriges y pide ayuda por radio, la ayuda funciona y te lleva muy cerca, ves unos colegas que van al mismo lugar y los sigues, llegas a la segunda escala de tu destino y te alegras, sin embargo, el taxi te cobró más por el tiempo que tú perdiste, no es un problema ahora y le pagas, te organizas con tus amigos y se alistan para el viaje, das un vistazo y ves a un colega de la escuela, lo saludas, tienes prisa y eres fugaz, sin embargo te alegras de conocer a alguien entre tanta gente además de tu banda y quienes aún no conoces, incluyendo un idiota de botas rosas que no sabías que iba contigo... cómo es la vida y su hija la casualidad... la fila se hace larga y la linda chica que organiza el transporte te da prioridad a ti y a tus amigos, eso es un alivio... colocan sus cosas y llenan el camión, cosa que no le agradará a los demás, pero no te importa, ni a ti ni a tus amigos/pronto conoces a tus compañeros en el camino, son agradables, pero son algo ligeros, pero se interesan en los desconocidos, de los cuales formas parte.