domingo, 7 de febrero de 2010

Un largo sábado (16-17/01/10) Parte 3

La presentadora tomó el micrófono y promovió asistencia a la danza en círculo que se iba a llevar a cabo como intermedio previo a empezar con el colectivo Diablero/Estaba toda la gente como una comuna hippie, quizá tratando de buscar el Woodstock que todos llevamos dentro pero con una inquietante sensación de atemporalismo... era algo lindo pero que a ojos míos, ojos tan apáticos, inconformistas, necios e insatisfechos, qué otra cosa podría hacer que prepararnos para lo nuestro y escuchar el lisérgico comentario de ese buen Henry <> en mi cabeza sólo reía y le daba la razón mientras desenrrollaba los cables/Llegaba entonces la hora en que Otzomatli Orchesta, una linda banda tan comestible como un rico panqué, tan bailable como sensato un sandwich de papas fritas o un cereal de galletas maría... la gente conservó su buena vibra al oírlos tocar, la gente bailaba y yo disfrutaba el espectáculo como si se tratara de un familiar que va a ver a otro familiar, me tocaba la barbilla y asentía con la cabeza en señal de aprobación "me gusta cómo suenan... ¡me encanta!"/Las noticias para nosotros no fueron del todo buenas, ya que nos habían recortado el tiempo y era hora de darle al mundo de lo nuestro.

Tomé con valentía el micrófono y muy simpático en medida de mis posibilidades de readaptado social anuncié al colectivo, agradecí a la banda anterior y hablé de nuestras intenciones con una gentileza sólo evidenciada ante los gestos de ternura del público, quien seguro me tomó por simpático -cosa de la que ya empiezo a dudar- y dimos entrada a nuestra "simpática música sn ritmo"/Entre checar el sonido y comprobar conexiones sólo veía la cara de angustía de "El sujeto de la consola" quien no concebía que tal ruido fuera intencional... ¡qué marica! y comenzó la explosión, que de un modo progresivo iba subiendo el volumen y la masa sonora, con un perfecto aunque subjetivo control dimos entrada a nuestras inconformidades y nuestro modo de decir que estamos vivos... fue entonces cuando en esa penetración progresiva de una estridente masa sonora se fueron incorporando cada par de oídos frente a estas personas que sin nombre ni pasado antes sus ojos les mostraban algo que de no gustarles les provocaba ese efecto que no sabemos lo que es, sólo sabemos que está ahí y nos llama/Cuando en el éxtasis de nuestra catarsis uno de nosotros estalló en un arranque de furia contenida y agredió el micrófono con ungesto salvaje, luchando consigo mismo arrastrándose por el suelo, dejándose morir por fuera para vomitar esa masa de estrés, tripas y angustia que por dentro lo motivaba de un modo inspirador/Él mismo se perdió en otro mundo hasta que le pedí que comenzáramos a salir, es decir, bajar la intensidad, y entres sonido flotando y espectros de un suceso fuera del control científico, la voz de un joven extraño sonaba en el fondo de la barrera hablando palabras que yo no pude escuchar, hasta que quedó el último pedazo de escombro y todo quedó en silencio de nueva cuenta.

Mucha gente se alejó procurando su salud, otros tantos se acercaron a averiguar que había sido todo eso, a lo que con un gusto sin precedentes contestamos y regalamos algo del material del colectivo bajo ningún costo, fue en general, a partir de ese momento, un constante contacto con músicos y gente de ese mundillo artístico, comentarios casi todos positivos, cosa que nos alegró y nos motivó a seguir adelante con esto, con lo que ganamos una pérdida de miedo/Fue una tarde feliz hasta que comenzaba a llegar la noche.

sábado, 6 de febrero de 2010

El fenómeno de la gran avenida

...Hago esto como un paréntesis para
hablar de un fenómeno interesante
que tiene mucho qué decirnos,
sobre todo para quienes no tenemos idea 
de la fuerza de unirse...

Me dirigía a la escuela hoy sábado por la mañana, ilusamente pensaba llegar en menos del tiempo acostumbrado, ya que por ser un fin de semana no imaginé que habría el tráfico del resto de los días; sin embargo, aunque no fue sorpresa, me topé con que no estaba muy lejos de ser un "día hábil"/Por error mío iba muy tarde, ya que jamás recuerdo haber puesto un despertador... esto no importa mas que para explicar mi ilusión por llegar rápido a mi destino. Fue entonces cuando al pararme en la esquina para cruzar la gran avenida, el semáforo demoraba en cambiar a rojo para los automovilistas y dar paso a nosotros los peatones... es costumbre en este cruce que los automovilistas ignoren la luz roja e incluso habiendo peatones avancen sin más vergüenza... qué poca vergüenza; incluso se toman el atrevimiento de pitarle al peatón por atravesarse... ¿quién se atraviesa realmente?/Entonces, la avenida pareció tomar un respiro y la avenida lucía despejada por ambos lados... la luz debió cambiar para darnos paso en ese entonces, ya que parece que este semáforo es manual... como es de esperarse, los policias de tránsito son tan mal coordinados como un servidor tocando la batería. Habían más o menos unas 10 personas esperando a cruzar del mismo modo que yo, quienes al ver la avenida despejada decidimos cruzar, incluso sin la luz verde a los peatones... lo sé, es incorrecto cruzar de este modo, pero... ¿Quién se atrevería a atropellar a 10 personas a cambio de darles el paso? ¿Quién es tan imbécil como para meterse en un pleito legal por querer ganar un par de segundos?... yo creo que nadie, y por lo visto, prefirieron dejarnos cruzar, incluso perdiendo sus valiosos 2 segundos.

Daniel Benítez