Casi a petición del público que le dedica su valioso tiempo a este blog, me digné en recordar a casi una semana de haberme tomado un merecido descanso de tan árido trayecto a una catarsis momentánea de la tensión del tráfico, el smog, los edificios, el 7Eleven, los cafés de 7Eleven, las emulaciones new-yorkinas del centro de la capital mexicana. Una árida semana de ir y venir, lidiar con cambios de horario, imprevistos incesantes, incoformidades y agotador trabajo de dar la cara de ejecutivo eficiente con escasas horas de sueño. A veces uno mismo es capataz de su propia existencia, y te consigues problemas gratuitos nada gratos, y decides llevar a cabo una labor de maquilar los discos para un colectivo en el que no es tuyo pero le depositas todo tu esfuerzo y tu tiempo, incluso tu dinero... claro, a esta altura del texto aún es una labor desinteresada por el arte libre.
Al fin llega el esperado y tan trabajado fin de semana, y el viernes por la noche te esperan en casa queridos familiares... para pasar la noche divirtiéndose en familia... vaya momento tan lindo, al día siguiente tendrás que levantarte muy temprano para que el camión no te deje... es obvio que llegar tarde sería el peor error de tu vida, ya que te rompiste la espalda toda la semana, sería una pena. Por eso dormiste tres horas y corres aún con el miedo, porque en la ducha te quedaste medio dormido y antes de estar ahí perdiste dos horas, en el afán de recuperar algunas horas perdidas de sueño... lo vas a necesitar...
En fin... la mañana del sábado te levantas a las 4:30 de la mañana, calientas el agua, pierdes dos horas durmiendo "15 minutos más" recuperas la conciencia y te duchas durante veinte minutos, ya que te quedas medio dormido y te enjabonas de manera lenta, te vas antes que todos y vas ligeramente retrasado, subes al camión, llegas al metro y te esperanzas a que podrás llegar más rápido de lo que siempre llegas, estás cerca de tu primer escala en tu destino y el metro se toma su tiempo, tiempo que no puedes perder, sales, tomas un taxi, este no sabe a dónde vas y te ubica a una hora de distancia, lo corriges y pide ayuda por radio, la ayuda funciona y te lleva muy cerca, ves unos colegas que van al mismo lugar y los sigues, llegas a la segunda escala de tu destino y te alegras, sin embargo, el taxi te cobró más por el tiempo que tú perdiste, no es un problema ahora y le pagas, te organizas con tus amigos y se alistan para el viaje, das un vistazo y ves a un colega de la escuela, lo saludas, tienes prisa y eres fugaz, sin embargo te alegras de conocer a alguien entre tanta gente además de tu banda y quienes aún no conoces, incluyendo un idiota de botas rosas que no sabías que iba contigo... cómo es la vida y su hija la casualidad... la fila se hace larga y la linda chica que organiza el transporte te da prioridad a ti y a tus amigos, eso es un alivio... colocan sus cosas y llenan el camión, cosa que no le agradará a los demás, pero no te importa, ni a ti ni a tus amigos/pronto conoces a tus compañeros en el camino, son agradables, pero son algo ligeros, pero se interesan en los desconocidos, de los cuales formas parte.
viernes, 22 de enero de 2010
Un largo sábado (16-17/01/10) Parte 1
Etiquetas:
crónica,
historia de antagonismo,
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tepoztlán
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